Historias
A un mes de la COP30, la Iglesia Católica en América Latina y el Caribe envía carta al presidente de la COP30 y reafirma el compromiso de las comunidades de fe con la Justicia Climática
El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) junto con Cáritas América Latina y el Caribe (Cáritas LAC) enviaron una carta al Presidente de la COP30, Excelentísimo Sr. Embajador André Corrêa do Lago, expresando su esperanza de que la conferencia de las partes, que se celebrará en Belém do Pará, Brasil, del 10 al 21 de noviembre de 2025, sea un momento histórico que responda "con valentía al clamor de nuestros pueblos".
El documento fue firmado por el Arzobispo de Porto Alegre (Brasil) y Presidente del CELAM, Card. Jaime Spengler, y por el Obispo Auxiliar de Cusco (Perú) y Secretario General de la entidad, Mons. Lizardo Estrada Herrera. Por Cáritas Latinoamericana, el documento lleva la firma del Arzobispo de Yucatán (México) y Presidente, Mons. Gustavo Rodríguez Vega, y del Coordinador Regional, Nicolás Meyer.
Denuncia de la crisis climática y el modelo económico
Las entidades católicas, que están en un camino sinodal de preparación y participación en la COP30, destacan que la crisis climática “golpea con fuerza a nuestras comunidades" , siendo agravada por un modelo económico que "alimenta la ambición desmedida de unos pocos a costa de las poblaciones más desfavorecidas". Mencionan que actividades "depredadoras como la deforestación indiscriminada, la minería extractiva, y otras iniciativas que se presentan como falsas soluciones despojan injustamente a poblaciones enteras y criminalizan a quienes se atreven a defenderlas". Además, la "carga de la deuda impagable impide a muchos países cumplir con sus compromisos climáticos".
En sintonía con la Doctrina Social de la Iglesia, el CELAM y Cáritas LAC afirman estar convencidos de que "la COP30 debe convertirse en una oportunidad irrenunciable para contribuir al salto civilizatorio que el tiempo histórico actual nos exige". La carta también apela a la "responsabilidad moral de los países económicamente más desarrollados", en coherencia con el principio de "responsabilidades comunes pero diferenciadas".
Exigencias de justicia socioambiental y reparación de la deuda ecológica
La justicia socioambiental, según el texto, "exige enfrentar las causas estructurales de la crisis – que es también una crisis de sentido y de valores –, reconocer la deuda ecológica, y asumir su reparación". Para ello, es necesario hacer "efectivo, sin demora, el cumplimiento de los compromisos de las Partes, incluyendo la actualización y plena implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), promoviendo políticas eficaces que hagan posible un desarrollo humano integral, con la participación plena de las poblaciones afectadas en las decisiones que les conciernen, y con un financiamiento accesible y directo en apoyo a quienes sufren los impactos más severos del cambio climático".
En un pedido concreto, y ante la preocupación por las restricciones actuales en el acceso a los espacios de negociación, la Iglesia latinoamericana solicita mayor apertura para que las delegaciones de los grupos de fe puedan contribuir plenamente a los procesos de discusión en la Zona Azul, de manera que puedan cumplir su rol singular en este proceso que requiere "reconocer la dimensión espiritual de lo humano y el papel distintivo de los grupos de fe como aliados en la promoción de criterios para un bienestar compartido". Este llamado enfatiza la necesidad de una mayor apertura a la participación multiactoral en estos procesos multilaterales.
La carta finaliza con la reafirmación de la disposición de la Iglesia a acompañar los esfuerzos para encontrar "soluciones justas, inclusivas, transparentes" y con la confianza de que la COP30 sea "un espacio de escucha auténtica, de decisiones valientes y de acciones transformadoras".
Haz click en Descargar archivo (botón abajo) para acceder al documento.
(Foto de portada: Rafa Neddermeyer/COP30)