Una Iglesia nueva para un tiempo nuevo

El reto (Pan) Amazónico como verdadera prueba para la Iglesia y la Sociedad en Brasil… y para  toda América Latina

Reflexión sobre el 1er. Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal de Brasil

Conferencia Nacional de Obispos de Brasil –CNBB-

28 al 31 de Octubre de 2013, Manaos, Brasil.

http://www.igrejacatolicanaamazonialegal.com/

La Iglesia no está en la Amazonia como quien tiene hechas las maletas para marcharse después de haberla explotado todo lo que ha podido. La Iglesia está presente en la Amazonia desde el principio con misioneros, congregaciones religiosas, y todavía hoy está presente y es determinante para el futuro de la zona Papa Francisco en discurso a Obispos de Brasil. 27 de Julio de 2013

Desde la llegada era muy llamativa la presencia de un gran número de Obispos provenientes de toda la amplitud territorial de la Amazonía en Brasil. Hombres de Dios de tan variado origen, edad, experiencia, e incluso mirada pastoral. Parecía un reto imposible el lograr que cerca de 60 Obispos con  tal diversidad podrían definir líneas estratégicas viables y posibles para responder al enorme desafío Amazónico que se hace cada vez más complejo por los tantos intereses económicos, políticos, ideológicos, extractivos, y otros, que pesan sobre ese territorio. Ellos, animados por el Cardenal Claudio Hummes (presidente de la comisión de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil –CNBB- para la Amazonía), y acompañados por sacerdotes, religiosas y religiosos, misioneras  misioneros, laicos y laicas, sumando un total de más de 150 personas, fuimos impulsados por una esperanza mayor a nuestras incertidumbres, y nos pusimos en las manos del Dios de la vida para confiar en su guía e inspiración. Esta es la primera ocasión en que un encuentro de la -CNBB- alcanza esta dimensión, congregando a representantes de toda la Amazonía Legal, espacio que representa más del 60% del territorio de todo este inmenso y bello país.

Ahí, en medio de esa gran diversidad, un pequeño grupo que representaba al resto de expresiones eclesiásticas de la Pan-Amazonía, 8 países restantes (Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Surinam, Guyana y Guyana Francesa), nos hicimos presentes con mucha gratitud por tal privilegio como delegados del Departamento de Justicia y Solidaridad –DEJUSOL- del CELAM, mediante el secretario ejecutivo de esta entidad en representación de su presidente Mons. Pedro Barreto, del sacerdote responsable del naciente proyecto Pan-Amazónico de la Compañía de Jesús, y del enlace responsable de la RED Amazónica de la Pastoral Social Cáritas Ecuador.  Junto con hermanas y hermanos del Equipo Itinerante, Misioneros de la Consolata, Maristas, miembros del Consejo Indigenista Misionero (CIMI) con quienes estamos trabajando en redes transnacionales buscando responder también a este desafío de manera conjunta.
La primera Eucaristía, aquella a la que llegamos todos-as un poco inciertos, nos tocó profundamente el corazón y marcó el ritmo de nuestra estancia en esta acogedora y caliente tierra de Manaos. El Evangelio fue el de la elección y llamado a los 12 apóstoles.  En ese pasaje Jesús se retiró a orar, buscando la guía de Dios Padre. Si bien Él se retiró a la montaña como espacio de silencio, retiro interior y recogimiento; los aquí presentes fuimos llamados a la profundidad de la selva Amazónica a buscar la guía del Dios de la vida para esta misión articulada al proyecto de Cristo. Y así como Jesús eligió a sus colaboradores, en esta Amazonía muchas mujeres y hombres han sido llamados también a dar la vida hasta las últimas consecuencias por su vocación profética de defensa y promoción de la vida desde muchos años atrás (siglo XVII). El encuentro estuvo fuertemente enmarcado por la memoria viva de misioneros, mártires, Obispos, y hombres y mujeres de Iglesia que fueron llamados por su nombre para servir a esta misión de escala descomunal. Una misión que sigue siendo complejísima en todos los ámbitos posibles.

Este encuentro estuvo enmarcado por el liderazgo y carisma del Cardenal Claudio Hummes, quien ha incitado a todos los participantes a responder con seriedad y apertura al tiempo al que estamos asistiendo. Tiempo en que necesitamos constituirnos como una Iglesia nueva que recupere el sentido esencialmente misionero, con especial énfasis en la opción por los pobres, y de entre ellos el mundo indígena que ha sufrido múltiples vulneraciones de sus derechos, identidades, y su dignidad. Una situación que se mantiene dolorosamente vigente desde hace tantos años, y se sostiene de manera continua en estos tiempos dados los intereses de poderes económicos, y la presión de mega-proyectos hidroeléctricos o extractivos en múltiples espacios de gran sensibilidad (reservas ecológicas o territorios indígenas). Permanentemente se nos llamó a buscar que el pueblo indígena sea sujeto de su propia historia, incluso de su propia expresión religiosa en comunión con la propuesta del reino que la Iglesia comparte.

Asimismo, se ha tenido presente, especialmente, la caminata de la Iglesia en América Latina (documentos de las Conferencias del CELAM), y sobre todo en la región Amazónica desde 1952, con especial énfasis en el documento de Santarem de 1972, y su actualización del año pasado en 2012 en conmemoración de sus 40 años, lo que ha permitido retomar los retos más significativos de la misión de la CNBB en este territorio hoy: Defensa de todas las formas de vida, sobre todo la vida humana con énfasis en las poblaciones indígenas, colonas y de ribereños; Responder al avances de los agro-negocios, proyectos mineros, hidroeléctricas, expansión de la frontera agrícola y conflictos por la tierra; Fenómeno de urbanización de las migraciones, aumento en uso de drogas, narcotráfico y violencia; Ausencia de Estado en la aplicación de políticas públicas y garantías de derechos, aumentando los incentivos al gran capital y la corrupción

La presencia de múltiples expertos civiles, políticos y eclesiásticos, conocedores de la complejidad Amazónica, nos ha permitido reflexionar de manera integral sobre la misma, tocando temas de interés fundamental como: el mundo urbano en la Amazonía como nuevo reto; las transformaciones de las ciudades y los particulares desafíos para la Pastoral Urbana en este territorio; los mega-proyectos del gobierno federal y su tremendo impacto para la Amazonía; un análisis detallado de los grandes proyectos de extracción minera, de hidrocarburos, hidroeléctricos, y otros que afectan profundamente a los pueblos más vulnerables; las transformaciones en las identidades y opciones religiosas en el país y la Amazonía Legal; el drama del tráfico humano como gran problema emergente en este territorio, y su relación con otros problemas de gran magnitud como el narcotráfico, violencia y corrupción; las poblaciones tradicionales Quilomboas e Indígenas desde su propia perspectiva y desde el trabajo del CIMI; un análisis del enorme problema de la deforestación en la selva presentado por un delegado de Green-peace, entre otros temas complementarios.
Las conclusiones finales nos invitan a responder y asumir problemas y desafíos comunes. A fomentar una amplia red integradora que articule nuestras acciones pastorales, incluyendo a hombres y mujeres que no confesan nuestra fe, para trabajar por la defensa de la dignidad de los más vulnerables. Sobre todo en favor de personas y pueblos, y del medio ambiente en la Amazonía.  Deseamos consolidar una Iglesia con rostro Amazónico, con una identidad enraizada en tradiciones culturales y representaciones populares. Superando distancias físicas y simbólicas, así como dificultades para acompañar a este pueblo, buscando siempre la comunión con Dios y el cuidado de la Amazonía.

Cerramos este compartir recordando que el Papa Francisco ha establecido la Amazonía como un espacio de vida de especial valor e interés para la misión de la Iglesia y para la humanidad. La Amazonía se torna, según lo ha expresado recientemente, en una verdadera prueba para la Iglesia y sociedad de Brasil… y para todos los que hacemos parte de la Pan-Amazonía por los comunes valores culturales, identitarios, ecológicos, y genéticos; invaluables, tanto para el tiempo presente, como para las futuras generaciones. Nos quedamos en la esperanza del reino, con la fuerza que nos ha dado la lectura de esta mañana en la Eucaristía de cierre: “Si Dios está con nosotros, quien contra nosotros”.

Mauricio López Oropeza
Pastoral Social Cáritas Ecuador y Comunidad de Vida Cristiana –CVX-

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