Cáritas de Venezuela rescató de desnutrición a 3 mil niños en 2017

“Lo que más nos gratifica es haber demostrado que la ayuda humanitaria sí funciona, es posible y ofrece resultados que salvan vidas”, dijo la nutricionista Susana Raffalli, asesora de Cáritas de Venezuela, con respecto al Proyecto Samán, con el cual se monitoreó la nutrición de niños en diferentes distritos venezolanos en 2017 y, gracias a ello, rescataron a 3 mil niños de caer en un cuadro complejo de desnutrición. 

La especialista en gestión de la seguridad alimentaria, emergencias humanitarias y riesgo de desastres indicó que el Proyecto Samán, impulsado por Cáritas de Venezuela, tuvo como principal objetivo el brindar bienestar a la población más desasistida del país mediante la provisión de servicios de nutrición y salud. 

Cabe señalar que la crisis en la que está inmersa Venezuela afecta principalmente a los niños. Para los padres, se ha convertido en un reto el dar a sus hijos una alimentación correcta. Este sentir lo comparten junto a una sociedad a la que el Estado no da soluciones. 

“Son experiencias estresantes y dolorosas en muchas ocasiones -relata Raffalli-, pero a la vez es un motor de dinamismos, fe y confianza entre la gente que la está pasando peor y para las voluntades que pudimos movilizar en función de esta labor”.

El programa en octubre del 2016 inició con la detección temprana, no sólo de los niños gravemente desnutridos sino de aquellos que estaban riesgo de llegar a esa condición. “La idea era atajarlos allí y colocar una contención a su deterioro para que no avanzara” explicó la especialista a un medio internacional. Además, agregó que “Hay que decir que consideramos a éste nuestro principal logro concreto y humanitario. Salvamos la vida de estos niños”. 

Durante la primera etapa del proyecto “Samán” se intervino en cuatro estados. Miranda, Vargas, Zulia y Distrito Capital. Todo esto con la colaboración de Cáritas hermanas como la de Francia, Europea y Suiza. El proceso se inicia en parroquias que operan como “sitio centinela” en los que, cada mes, se realizan jornadas para la evaluación de los niños para identificar a los que están en verdadera necesidad. 

Bajo todo este proceso, también se da la opción, a las comunidades que así lo solicitan- de realizar una jornada médica para la distribución de medicamentos esenciales. De suma importancia es el plan de emergencia denominado “La Olla Comunitaria” como parte de un plan de contingencia desplegado mientras dura la situación. 

Finalmente, la especialista indicó que los proyectos de Cáritas, además de beneficiar bondadosamente a los venezolanos, se ha convertido en un faro de esperanza, creando conciencia en las personas sobre la caridad. Por ejemplo, hace un año contaban con 10 mil voluntarios, hoy tienen 20 mil. Han integrado a todas las Cáritas, trabajando por un mismo objetivo. 2 mil 800 hogares han sido atendido y más de siente mil niños evaluados. 

 

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