Colecta Anual de Cáritas

Una vez más vivimos lo que habitualmente describimos como fiesta de la solidaridad: el 10 y 11 de junio se realizó en todo el país la Colecta Anual de Cáritas. Y aunque haya pasado la fecha central de este acontecimiento, en muchos lugares las actividades se prolongarán hasta cerrar el llamado “Mes de la Caridad”.

Este año, el lema que viene animando toda la campaña es “Si ves en el otro a tu hermano, nadie puede quedar excluido”, una frase inspirada en las palabras del Papa Francisco, que nos recuerda que el camino para superar las situaciones de exclusión en nuestra sociedad pasa por aprender a mirarnos mutuamente como hermanos.

Una de las características de la Colecta, que se nota con más fuerza en cada nueva oportunidad, es que las comunidades salen “fuera del templo” y se hacen visibles para llevar el mensaje solidario a los barrios y plazas de sus localidades, sean pequeños pueblos o ciudades grandes.

Las anima un sentido verdaderamente evangelizador, porque entienden que la inclusión es algo que nos compete a todos como sociedad. Así, salen a las calles para dar a conocer el trabajo que realizan durante el año por los más necesitados e invitan a colaborar económicamente para sostener esos trabajos solidarios.

La salida de las comunidades es, de por sí, ruidosa y festiva, para dar más  visibilidad a los voluntarios que salen con sus pecheras identificatorias. Y en este clima de alegría se llevaron adelante múltiples y creativas actividades: este año se realizaron festivales, conciertos, recitales, bicicleteadas, maratones, “semaforeadas”, concursos y exposiciones que, sumados a otras muchas actividades relacionadas con la prensa y la difusión en medios y redes, lograron instalar la idea de que todos podemos hacer nuestro aporte para una sociedad mejor.

Es por todo esto que hablamos de ‘fiesta de la solidaridad’ y queremos agradecer con orgullo a cuantos participaron en su realización. A los animadores que organizaron las actividades con meses de anticipación, a los voluntarios que pusieron su esfuerzo, sus ganas y su creatividad, a los medios de comunicación e instituciones que cedieron invalorables espacios para la difusión en todo el país, a las empresas y organizaciones que ofrecieron generosamente servicios e infraestructura de apoyo. Gracias también a los muchos donantes, desde empresas hasta personas de buena voluntad, por aportar económicamente para sostener nuestros programas de promoción humana.

La Colecta ha sido nuevamente una expresión de Comunión y compromiso solidario. Además de los resultados, que buscamos y esperamos, estamos muy agradecidos por haber podido vivir y participar de esta experiencia tan intensa y profunda, tanto para nuestra Iglesia como para la sociedad en su conjunto.

Con la certeza de que con los pequeños gestos de cada uno podemos transformar la realidad de muchos, renovamos nuestro compromiso y la invitación a seguir trabajando juntos por una sociedad más fraterna donde nadie pueda quedar excluido.

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