Amazonía Brasileña, con apoyo de la REPAM, hace frente ante injusticias

Con una extensión de más de 230 mil kilómetros cuadrados y ochenta mil habitantes, la Prelatura de Labrea, en la Amazonía Brasileña, demandó, con el apoyo de la REPAM, las severas explotaciones que sufren gracias a los intereses de diferentes grupos, quienes se quieren adueñar de sus recursos, sin importar el daño que provoquen a la región.

Parte del compromiso de la Red Eclesial Panazónica (REPAM), es el de brindar espacios a las diferentes regiones que conforman la Amazonía, para que puedan exponer las variadas problemáticas que viven a diario. En el caso de Labrea, los días del 27 al 29 de enero sirvieron para que miembros de la prelatura, expusieron en los seminarios, las condiciones ambientales y sociales en las que se encuentran. 

Actualmente, la región es una de las más afectadas por la violencia en la Amazonia brasileña, producto del conflicto de tierra entre los habitantes de la región, indígenas, ribereños, pequeños campesinos, y los invasores a la caza de tierra virgen llegados de todos los rincones del país. La migración también agrava el panorama, porque los habitantes locales, al salir de su región, llegan a las periferias en condiciones precarias.

El contexto anterior hizo a los participantes del Seminario reflexionar y proponer alternativas que reviertan la situación en esa región de la Amazonía, por ello, se realizó una Carta Compromiso. En la que detalla la diversidad de las culturas y etnias de los Pueblos que ahí habitan, así como los problemas de vulnerabilidad social que ponen en riesgo a la población, como: drogas, explotación sexual, trabajo esclavo y servicio doméstico.

Sin embargo, también se expusieron propuestas, desde las enseñanzas de la encíclica del Papa Francisco, Laudato Sí, como la de tejer nuevas redes en las localidades y comunidades; luchar para garantizar una educación para la sustentabilidad, diferenciada y de calidad atente a las demandas de la región y desarrollar proyectos sociales de educación ambiental, entre otros. 

Se transcribe la Carta Compromiso:

Carta Compromiso de los Participantes del Seminario de la Red Eclesial Pan-Amazônica de la Prelatura de Lábrea (Amzonas)

Reunidos(as) en Lábrea, a la orilla del rio Purus, nosotros, Pueblos de la Floresta, 110 participantes, del Seminario promovido por la Red Eclesial Pan-Amazônica (Repam), los días 27 a 29 de enero de 2017, presentamos algunas de nuestas fuerzas, desafíos, clamores, iniciativas y conquistas observados y vividos en nuestra Amazonia “gorakaraho” (Casa Comum – en la lengua Paumari) reflexionados a la luz de las enseñanzas de la Encíclica Laudato Sí del Papa Francisco.

Nuestro modo de ser en nuestra “aiko” (Casa Común en la lengua Apurinã) heredado de nuestros antepasados ha sido impactado negativamente desde la llegada de los colonizadores que nos impusieron otros valores basados en las relaciones de poder ey dominación. Desde entonces, los desafíos son muchos. Insistimos y acreditamos en una vivencia armoniosa y de inter-relación entre todos los Pueblos de la Floresta y de las ciudades sin destruir nuestra “gorakaraho”. Entre tanto, percibimos que aumentan los conflitos socioambientales que fomentan persecuciones, amenazas y hasta muerte de nuestros líderes locales, resultado de la omisión estratégica del Estado, de la presión del agronegócio, de la toma ilegal de tierras y del robo y pillaje de maderas, inclusive castañera, colocando nuestra región como una de las campeonas de la acelerada deforestación de la Amazonia.

Destacamos la diversidad de experiencias de convivencia entre las diversas culturas y étnias de los Pueblos de la Floresta con los pueblos de las ciudades que nos hacen sentirnos seguros(as) y protegidos(as) en nuestra gorakaraho de donde retiramos el alimento para mantener nuestras familias y garantizar una calidad de vida que permite a nuestras generaciones vivir largos años. Pero, esta vivencia se encuentra amenazada. En todos los rincones de la floresta ha llegado gente con sangre en las manos diseminando violencia y exponiendo nuestros jóvenes a condiciones de vulnerabilidad social tales como drogas, explotación sexual, trabajo esclavo y servicio doméstico. Gente que, en nombre del “progreso“ no reconoce nuestros derechos a la tierra, nuestras reservas, territorios, ríos y florestas. Gente que viene de lejos y saquea nuestros recursos dejando un rastro de muerte y destrucción. Gente que no reconoce nuestra historia, identidad y cultura, no respeta a nuestros líderes y nuestra forma de organización social y política y quiere “enseñarnos“ sus valores y su modo capitalista de sociedad. Gente que no cree en la sustentabilidad del extractivismo animal y vegetal basado en las relaciones de respeto e inter dependencia en nuestra casa común garantizando vida en abundancia a nuestra generación y a las generaciones futuras.

En el contexto nacional nos asusta los recurrentes cortes de recursos que afectan a instituciones importantes como el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodivesidad – ICMBio y el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y de los Recursos Naturais Renobables – IBAMA. Bien como el ataque a nuestras entidades representativas con la creación de la Comisión Parlamentaria de Investigación – CPI, con la finalidad de investigar, incriminar y debilitar la actuación del Consejo Indigenista Misionero – CIMI, de la Fundación Nacional del Indio – FUNAI y del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria – INCRA, por el simples hecho de posicionarse en defensa de los derechos de los Pueblos de la Floresta. Eso apenas confirma que “el gobierno no quiere dar nada al indio, pero quiere todo del indio” (José Inácio Apurinã – lider de la Tierra Indígena Caititu).

En el contexto regional, nos preocupan los procesos de migraciones forzadas para las ciudades de la Amazonia prevaleciendo el derecho de emigrar sin la garantía del derecho de permanecer en la floresta juntándose a los procesos de urbanización acelerada y no planeada de nuestras ciudades marcadas por la precariedad de los servicios públicos (sanidad, educación, seguridad, transporte, entre otros), por la violencia, sobre población en las cárceles, desempleo, hambre y miseria, fruto de la falta de atención de los gobiernos municipales.

En el contexto local luchamos para garantizar el derecho a la educación, sanidad y aceso a los bienes y servicios públicos históricamente negados a los pueblos de esa inmensa región donde ya se respira el humo de las grandes quemadas y se inhala el veneno de los agrotóxicos pulverizados indiscriminadamente sobre nuestra gorakaraho contaminando nuestro Purus y sus afluentes río Ituxi, Curequeté, Seruini, Siriquiqui, Punicici, Sepatini y Pauini.

Nos preocupan las condiciones deshumanas a las que son sometidos los Pueblos Indígenas y Ribereños obligados a vivir en condiciones precárias en las periferias desasistidas de las cidades, sometidos a la convivencia con basureros a cielo abierto que contaminan sus aguas, peces y campos, esparciendo enfermedades y desestructurando su convivencia. Un verdadero atentado contra sus vidas y una violación a los derechos humanos.

Ante todo eso, clamamos y gritamos reafirmando “que el Purus es nuestro! Es casa comú de todos nosotros. Generoso, nos brinda en el día a dia, las riquezas de sus entrañas con nombre de tambaqui, pirarucu, fillote, tucunaré, mandi, sardina, matrinxã (nombre de peces de la región) y mil especies más, de rico sabor, base de nuestro cotidiano sustento” (Dom Florentino Zabalza Itury).

Por fin, motivados(as) por las provocaciones de este seminario y nuevamente iluminados(as) por las enseñanzas de la Laudato Sí, asumimos el compromiso de:

1) Tejer nuevas redes en nuestras localidades con nuestras comunidades e instituciones, como nos propone la REPAM a través de los comités locales;

2) Luchar para garantizar una educación para la sustentabilidad, diferenciada y de calidad atenta a las demandas de nuestra realidad indígena y ribereña, provocando a las instituciones de enseñanza para que ofrezcan cursos que vengan al encuentro de nuestras demandas locales, formando gente nuestra para actuar en la educación de nuestros pueblos;

3) Desarrollar proyectos sociales de educación ambiental, buscando alternativas con possibilidad de crear recursos, tales como artesanía utilizando productos no madereros y reaprovechamiento de madera, entre otros;

4) Promover espacios permanentes de formación e información que nos ayuden a retomar, reafirmar y ampliar nuestras prácticas ambientales sustentables como modelo posible de sociedad basada en los valores del bien-vivir en nuestra gorakaraho, nuestra aiko;

5) Mantener y ampliar el permanente diálogo entre indígenas y ribereños garantizando una alianza para la protección de nuestros territorios, cuidando de nuestra Amazonia, como nuestra floresta, nuestra gorakaraho, nuestra aiko;

6) Continuar alarmando a los gobiernos em relación al robo indiscriminado de nuestros recursos naturales en nuestras fronteras;

7) Que la Carta Laudato Sí del Papa Francisco sea leída en nuestras comunidades, retomada, profundizada y ampliamente divulgada y que sus enseñanza sean puestas en práctica.

Por fin, invocamos a la memoria de nuestros antepasados y reafirmamos que “creemos en la fecundidad liberadora de tantos hermanos y hermanas que regaron la tierra con su sangre mártir y nos acompañaron en la busca de la Tierra Sin Males” (Don Pedro Casaldáliga), como el testimonio de la Hermana Cleuza, mártir de la causa indígena en Lábrea. Llamamos a todas las iglesias, instituciones, organizaciones, comunidades y movimentos sociales para tejer juntos una gran tela, retirando de nuestro cesto las experiencias, propuestas y apoyos que nos permiten seguir en la lucha por nuestra Pachamama, para garantizar vida plena y con dignidad en nuestra floresta, nuestro tapiri común (casa de los ribereños).