Jornada Mundial del Enfermo: Una mirada a los que sufren

El próximo 11 de febrero, la vigésima quinta oración por la Jornada Mundial  de los Enfermos se llevará a cabo en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, y contará con la presencia del Secretario de Estado Vaticano, cardenal Pietro Parolín, como delegado del Papa para la ocasión. 

“Un momento fuerte de oración, de compartir, de ofrecer el sufrimiento por el bien de la Iglesia en un momento en el que se nos llama a todos a reconocer el rostro de Cristo en el rostro del hermano enfermo”, comentó Jean-Marie Mate Musivi, Secretario Delegado del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, la semana pasada en una conferencia de prensa en el Vaticano

La jornada tiene el objetivo de hacer un llamado para tornar la vista a quienes padecen algún tipo de enfermedad, y de todos los que sufren en general. A su vez, es una llamada de esperanza y  aliento para quienes entregan su vida en el cuidado y atención de los enfermos. 

Como en el caso de Cáritas América Latina y el Caribe, institución perteneciente a la Iglesia Católica, quien junto a otros organismos como el Departamento de Justicia y Solidaridad (DEJUSOL) del CELAM, demandaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el bloqueo de medicamentos en diferentes países del continente, como: Argentina, Brasil, Colombia y Perú, sólo por mencionar algunos. 

Durante esta presentación en diciembre pasado, los organismos tuvieron la oportunidad de mostrar los resultados que indican que cerca de 125 millones de personas carecen de acceso permanente a servicios básicos de salud, al igual que los medicamentos, por lo que se convierte en un situación grave para quienes tienen algún tipo de padecimiento. 

Por otra parte, el Papa Francisco redactó un mensaje especial con motivo de la celebración, en el cual refirió que “los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave, tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida y nunca se convierten en simples objetos, aunque a veces puedan parecer meramente pasivos, pero en realidad nunca es así”.

Esta será una ocasión muy importante para la Iglesia Católica, pues renovará la fuerza espiritual para animar, de la mejor manera, los servicios a los enfermos, del cuerpo y alma, y a quienes los acompañan, porque forma parte de su misión el cuidado de los enfermos, los que sufren, los excluidos y los marginados.